Deben saber que como soy una persona sumamente casta y pura, todavía tengo dientes de leche y, hasta ahora, me empiezan a salir las muelas del juicio, también conocidas por los freaks de la Odontología como terceros molares.
Pues bien, mi suplicio comenzó hace aproximadamente dos semanas, cuando creí que una muela del juicio me estaba brotando...cual fue mi sorpresa al darme cuenta de que no era una...sino dos (tanto así que ameritó mi status en Facebook). Bueno, pues ya saben, yo quejándome y todos diciéndome que no era para tanto, que con medicina, que me las sacara, etc....obviamente la gente no sabe de lo que habla...¡SEGURAMENTE, TENER HIJOS DUELE MENOS QUE PARIR UNA MUELA!
Lo que la gente ignorante y que no sabe de la vida piensa cuando le dices "Me duele la muela"
"La Triste Realidad"
Pero, ¿a qué viene todo esto?, seguramente se preguntarán, pues bien, hoy por la mañana estaba cepillándome cuidadosamente los dientes cuando, de repente y sin querer, me lastimé la encía en donde todavía está sensible por la muela recién llegada...¡ya se imaginarán! ¡Qué dolor! Un Pasante todo trajeado y con ganas de gritar por semejante lesión...obvio exagero, soy bien drama queen...el caso es que recordé cuando recién estaba brotando las dichosas muelas y el pensamiento que, estando en Tribunales me asaltó:
¿Alguna vez han sufrido un dolor, físico o emocional, tan grande que creen que nunca más se podrán sentir bien o felices?
Creo que la vida está llena de altibajos, como una montaña rusa, y que estos momentos agridulces son necesarios para que una persona crezca...pero eso no le resta lo doloroso a esos momentos oscuros por los que atraviesa una persona...también es cierto que no todas las personas experimentamos lo mismo, ni lo vivimos de la misma manera...así pues, algunas tragedias son más sobrecogedoras para algunas personas que para otras...así como algunas personas estamos más expuestas a experiencias desagradables que otras...¡díganmelo a mí!
Y justo cuando estamos enterrados en lo más profundo de nuestro dolor nos parece casi irreconocible esa persona que, en fotos o videos, vemos sonriendo...como si fuéramos incapaces de recordar cómo se siente ser feliz...¡sí! algo semejante a lo que J.K. Rowling representó con los Dementores.
"Hola, soy un Dementor y me gusta chupar almas...¡grrrr!"
Lamentablemente, los seres humanos se apegan demasiado a las cosas materiales, los cuerpos, las presencias, y no nos damos cuenta que todos somos parte del Universo, que los que hoy aparentan no estar a nuestro lado nunca nos han dejado...que el dolor que sentimos no es más nuestro vaso de felicidad siendo vaciado...para dejar entrar nuevas alegrías en este largo (aunque, a veces, corto) sendero que es la vida....y también está el otro extremo, aquellos que viven atemorizados de apegarse, de amar, porque temen las despedidas, temen la pérdida, temen...la soledad.
Y aun así, creo que vale la pena sentir ese dolor, ese vacío en el estómago, esa "encía irritada", porque si sentimos dolor...entonces somos capaces de amar...entonces...somos capaces de SER HUMANOS y las cicatrices (que en Medicina no son más que una secuela, es decir, la representación material del resultado final de una lesión o herida) están ahí para, como dice la canción de Papa Roach, recordarnos que el pasado fue REAL.
Por último, no sé si así se imaginaron que sería la representación gráfica del refrán "Al mal tiempo, buena cara", pero en estos días (para todos los demás) Septiembre ha traído mal clima, aunque discrepo con ellos...a mis 20 años, si algo me ha enseñado la vida es a sonreír...incluso cuando las nubes cubren el sol.
Yo en una típica tarde de Septiembre, :D
PS. Dedico esta primera nota de la semana a dos amigas, Jhoana Vera, que está pasando por el suplicio de las muelas...y María José Longoni, quien es una de esas que, aunque invisibles, ahí están.

No hay comentarios:
Publicar un comentario