Primero que nada me disculpo por lo abandonado que tuve el blog esta semana, pero es que estuve sumamente ajetreado en la escuela y el trabajo y cuando llegaba a casa me encontraba demasiado cansado como para escribir...y escribir a fortiori nunca es bueno; aunque tener tanta actividad también me dio mucho qué escribir. Ofrecida ya la debida disculpa, sin mayor preámbulo, comienzo:
El Sistema Colectivo de Transporte Metropolitano (mejor conocido como "Metro") es un tren subterráneo que atraviesa casi todos los puntos de la Ciudad de México, D.F. en México.
Si hay algo que distingue al Distrito Federal (a.k.a. Chilangolandia) es la Gran Limousina Naranja. Todo Defeño o Chilango sabe, conoce y ubica (aunque no todos lo han usado) al Metro, sus vagoneros, l@s metrer@s, que si el último vagón, que si el primero, que los talentos perdidos y los productos maravillosos.
Y ¡cómo no! Si son innumerables l@s viajer@s usuari@s de este medio de transporte taaan...taaan...mmm...peculiar. Y cuando digo peculiar, I mean it! Si uno checa algunas de sus terminales o estaciones, se darán cuenta de que el Metro es casi como una Ciudad subterránea, con sus propias características y los usuarios tan PINTORESCOS.
Pero, ¿por qué ando hablando del Metro? Es muy sencillo, el pasado día Miércoles (ombligo de semana) me tocó la que quizá haya sido mi PEOR experiencia en el Metro...pero antes de llegar a ella, les narraré todas las experiencias BIZARRAS que me han sucedido en estos 3 años a bordo del maravillosamente efectivo (¡ay, ajá!) Metro, ;D.
Bueeeeeno, la verdad es que si trato de narrarlas de manera cronológica, probablemente me equivoque, así que las escribiré como las vaya recordando...y arrancamos:
Es típico que uno va feliz en el Metro, disfrutando de tu propio espacio personal y que no molestas ni nadie te molesta...claro, de repente llegas a una estación X (normalmente donde transbordan) y todo se arruinó...por si no me entendieron, pasa lo siguiente:
El Sistema Colectivo de Transporte Metropolitano (mejor conocido como "Metro") es un tren subterráneo que atraviesa casi todos los puntos de la Ciudad de México, D.F. en México.
Si hay algo que distingue al Distrito Federal (a.k.a. Chilangolandia) es la Gran Limousina Naranja. Todo Defeño o Chilango sabe, conoce y ubica (aunque no todos lo han usado) al Metro, sus vagoneros, l@s metrer@s, que si el último vagón, que si el primero, que los talentos perdidos y los productos maravillosos.
Y ¡cómo no! Si son innumerables l@s viajer@s usuari@s de este medio de transporte taaan...taaan...mmm...peculiar. Y cuando digo peculiar, I mean it! Si uno checa algunas de sus terminales o estaciones, se darán cuenta de que el Metro es casi como una Ciudad subterránea, con sus propias características y los usuarios tan PINTORESCOS.
Pero, ¿por qué ando hablando del Metro? Es muy sencillo, el pasado día Miércoles (ombligo de semana) me tocó la que quizá haya sido mi PEOR experiencia en el Metro...pero antes de llegar a ella, les narraré todas las experiencias BIZARRAS que me han sucedido en estos 3 años a bordo del maravillosamente efectivo (¡ay, ajá!) Metro, ;D.
Bueeeeeno, la verdad es que si trato de narrarlas de manera cronológica, probablemente me equivoque, así que las escribiré como las vaya recordando...y arrancamos:
Es típico que uno va feliz en el Metro, disfrutando de tu propio espacio personal y que no molestas ni nadie te molesta...claro, de repente llegas a una estación X (normalmente donde transbordan) y todo se arruinó...por si no me entendieron, pasa lo siguiente:
Una invasión casi inmediata de tu espacio personal.
En otra ocasión, justo en la campaña del metro donde pegaban anuncios en los espacios publicitarios donde decían "Me gusta el Metro por su Seguridad" ó "Me gusta el Metro por su Rapidez (en el cual alguien escribió "Mentirosa")", iba yo de camino a mi casa...o por lo menos lo habría hecho de no ser porque el metro tardó ¡HORAS! Realmente creía que iba a echar raíces en el andén, mis pies y mi trasero ya no aguantaban estar parado o sentado y para colmo había dejado mi cartera en casa y no tenía con qué pagar el taxi.
Nótese que el año en el reloj es 2055.
La siguiente imagen puede parecer muy tierna, alguien diría "¡Mi vidaaaaa! ¡Es tan ñoño que se quedó dormido leyendo!"...sí, podrían decir eso...¿saben qué es lo que le quita lo tierno a esta imagen y que volvió la situación algo complicada? Debía haberme bajado...................hace 5 estaciones y ya era tarde.
Sí, siempre babeo cuando duermo...¿y qué?
Esta estuvo cañona, y podría haberse llevado el primer lugar, de no ser porque después de reí de mí mismo; para los que no usan el metro, deben saber que luego se sube a él un montón de PGLE (Pinche Gente Lenta Estorbosa), como por ejemplo, en esa ocasión, un señor con unos costales que parecía que había ido a surtirse a la Merced. Bueno, pues con las salidas atascadas, iba yo junto con mi hermana y cuando llegamos a la estación donde debíamos bajarnos, el dichoso señor tardó SIGLOS en salir, justo cuando mi hermana salió, seguía yo y ¡PUM! Que cierran las puertas del metro...claro, ¡ningún problema! Cuando una puerta no cierra bien el metro no avanza, abre de nuevo las puertas y después vuelve a cerrarlas...cuál fue mi sorpresa cuando de repente el metro empezó a avanzar y yo así de "¡Ah! Me voy a quedar sin pie!" y me imaginé en 4 milisegundos mi vida sin mi pie izquierdo. Afortunadamente el metro se detuvo, abrió sus puertas y me liberé de sus hambrientas fauces.
¡El horror!
Otra que estuvo de miedo fue cuando iba camino a Pachuca, todo arregladito y con mis maletas y que de repente se suben en el vagón que iba unos tipejos que nada más me veían con ojos de "¡Ya valiste! ¡Suelta todo lo que traes!" y mientras yo pensando "No pasa nada, no pasa nada...no te están viendo a ti, están viendo el piso que está muy sucio y por eso tienen esa cara de pocos amigos"...obvio no, pero parecieran que pueden oler cuando uno no es de acá.
Ojos malvados para gente malvada.
Otra que estuvo intensa fue cuando, en una tarde normal, iba yo como si nada en el metro, arrancó y entró al túnel y que de repente se va la luz, el metro se detuvo y no se veía ¡NADA! En ese momento me vino a la mente el capítulo de "Hey, Arnold!" donde se quedan atrapados en el subway...bueno, pues yo era Helga toda histérica y precisamente pensando que moriría devorado por las ¡RATAS! Después dije, no hay que ser tan dramáticos, pero luego recordé las películas de "The Creep" y "Death Line" y ahí sí, I totally lost it!, y mi preocupación pasó a ser ¡TEMOR FUNDADO!
Simplemente no estaba listo para interpretar este papel.
"Hey, Arnold!" en el capítulo "El Tren Subterráneo"
¡Todavía más horror!
Los que me conocen saben lo que pienso del Reggaeton y los reggaetoneros, sí, esas personas que creen que con vestirse como en los vídeos o traer coches antiquísimos "tuneados" les va a llover el dinero y las mujeres, o los hombres dependiendo el caso; el chiste es que una de esas pseudohumanas se me quedaba viendo y yo sentía cómo me desnudaba con la mirada...y yo así de "No, no darling, it ain't happening!"
La ILUSA stalkeandome...me dibujé como Casper porque literal quería desaparecer.
Una súper asquerosa fue cuando, estando de Vacaciones (ojo, dije vacaciones), iba regresando del TRABAJO ya muy tarde, cuando de repente, noté que en el vagón iba una chava de esas de complexión anoréxica y yo dije "Se ve algo rara"...pues pronto dejó brotar su rareza y vomitó...eso no fue lo peor, sino que con el movimiento del metro, esa vasca cobró vida y se dirigía directo a mí...me sentí en "La Mancha Voraz", así horrible.
La verdad no pretendía que mi vida terminara conmigo siendo disuelto por una amiba gástrica.
Por eso me trepé a la escalerilla.
Lo que sigue no fue terrible, sino una decepción, una chava que hasta eso estaba guapa, de repente se me acerca y yo pensando que me iba a decir algo peliculesco, ¡Oh!, decepción, porque lo que salió de su boca fue lo siguiente:
¿Así o más sacado de onda?
Por último, el acontecimiento que transpiró, digo, inspiró esta nota, fueron los 3 minutos (que es el promedio, entre una estación y otra) MÁS LARGOS Y TERRIBLES DE MI VIDA, y es que este TIPEJO asqueroso yo creo no conocía el jabón ni nada porque olía espantoso, para colmo me tocó al ladito y obvio yo no finjí mi asco, se me quedaba viendo con cara de "Qué mamón" y yo con cara de "Qué CERDO", trataba de oler mi hermoso cuerpo con olor a perfume, ya saben, acá rica la cosa, pero no era suficiente...el olor era lo que sigue de penetrante y para colmo, el tipejo le iba al América...la verdad, no me sorprendió:
Mi reacción en el dibujo no es exagerada...de hecho, creo que no representa muy bien mi nivel de asco.
¡Ewwwww! Sólo de acordarme ya me dio asco, pero bueno, eso no quita que el metro tiene cosas buenas...sólo que no puedo recordar cuáles...¡ah! sí, el precio...y eso que cuando le subieron la FASCISTA cantidad de $1 la gente reclamó...típico...¬¬...
Ya no les cuento de la vez que me sentí malísimo en el metro, tanto que tuve que salir casi arrastrándome y tomar un taxi en el que casi muero...o de la vez que mi hermana y yo íbamos bajando del metro y al salir nos llegó el olor a PASUCO (PAtas-SUdor-COla) de un tipo.............................que estaba a 20 metros de nosotros, o de cuando hacía tanto calor y el vagón parecía un Sauna o algo peor...no me atrevo a atentar contra la dignidad humana dibujando algo así (o sea, 200 personas en 10 metros cuadrados, o un vagón, sudando al mismo tiempo)...aparte que me tardaría mucho.
Por último no me resta más que invitarlos a comprar un boletico (tickete) para el metro y subirse a bordo de él...igual y no les pasa nada...pero por lo menos será una experiencia que le podrán contar a sus nietos...si es que no mueren, ¡jajajajajaja!


No hay comentarios:
Publicar un comentario